Las cubiertas verdes han ganado popularidad en las últimas décadas en edificios de todo el mundo. Numerosos municipios europeos fomentan la incorporación de este tipo de cubiertas en el paisaje urbano e incluso son obligatorias en algunas regiones para las construcciones nuevas.


Las cubiertas verdes consisten en un sistema de impermeabilización cubierto con una capa de plantas vivientes sobre una membrana de impermeabilización. Existen dos tipos de cubiertas verdes: extensivas e intensivas. Las cubiertas verdes extensivas utilizan de tipo sedum (como, por ejemplo, las suculentas) y son las que más se utilizan en cubiertas planas por su ligereza y por el bajo mantenimiento que requieren. Las cubiertas verdes intensivas o ”jardines de azotea” son más complejas, ya que albergan más tipos de plantas -tales como árboles y arbustos- que necesitan riego, fertilizantes y mantenimiento.


Además de su atractivo estético, ambos tipos de cubiertas verdes ofrecen numerosas ventajas para el medioambiente, para el propietario del edificio y para las comunidades locales. La instalación de sistemas de cubiertas verdes suma puntos en sistemas de certificación tales como BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) y LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), lo que mejora las credenciales medioambientales y, por lo tanto, el valor de mercado de las propiedades.

Ventajas de las cubiertas verdes

Las cubiertas verdes poseen además un efecto general positivo en el bienestar y la salud pública, ya que mejoran la calidad del aire y fomentan la biodiversidad al proporcionar un hábitat natural para plantas, pájaros e insectos beneficiosos como los abejorros, las abejas y las mariposas.


Otra gran ventaja que ofrecen estas cubiertas es que mitigan el “efecto isla de calor urbano” al devolver humedad al medioambiente a través de la evaporación. Además, la superficie de la vegetación refleja más la luz solar que las cubiertas estándar, lo que contribuye a generar un efecto de refrigeración.


Las cubiertas verdes poseen también un efecto aislante, lo que implica un menor consumo de energía para la calefacción o la refrigeración de los edificios. En verano, las cubiertas verdes regulan el calor y mantienen el frescor en el interior del edificio. Con el tiempo frío, garantizan una menor pérdida de calor. Además de este efecto de aislamiento térmico, los sistemas de cubiertas verdes también absorben el sonido, contribuyendo a reducir la contaminación acústica del entorno urbano.


La mejora en la gestión de las aguas pluviales es otra característica clave de las cubiertas verdes. En situaciones de precipitaciones excesivas, las plantas y los sustratos de las cubiertas verdes absorben una determinada cantidad de aguas pluviales y la vierten paulatinamente al sistema de drenaje y a la atmósfera mediante evaporación. Esto minimiza el riesgo de inundaciones.


Por último, los sistemas de cubiertas verdes también prolongan de forma sustancial la durabilidad de la membrana de impermeabilización, ya que ofrecen una protección adicional frente a condiciones climáticas tales como el granizo, el viento, las fluctuaciones de temperatura extremas, los rayos UV, etc.

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Las membranas de impermeabilización de cubiertas de EPDM y TPO de Firestone ofrecen una solución fiable y duradera para este tipo de aplicaciones. Destacan por sus características de robustez, facilidad de instalación y mantenimiento, lo que las convierten en la opción perfecta para aplicaciones de cubiertas verdes extensivas. Su gran resistencia al desgaste y su capacidad para soportar temperaturas extremas la convierten en una solución de impermeabilización de cubiertas de excelente duración.


Las membranas RubberGard EPDM y UltraPly TPO han superado los requisitos de las pruebas de resistencia a la penetración de raíces de la norma EN 13948 y de FLL (sociedad alemana de investigación, desarrollo y construcción paisajística). También son resistentes al tránsito peatonal causado por las labores de mantenimiento necesarias en todas las cubiertas verdes.